sábado, 22 de octubre de 2011

Leonardo da Vinci.

Cuando Leonardo da Vinci (452-1519) trabajó durante doce años en la estatua ecuestre de bronce que debería erigirse en Milán en memoria de Francesco Sforza, padre de su protector, Ludovico Sforza "El Moro", duque de Milán. La estatua, de siete metros de altura, hubiera exigido verter cien mil kilos de metal fundido en un molde con rapidez y la temperatura necesarias para que el enfriamiento fuera uniforme. Al fin, Leonardo diseñó un sistema de hornos múltiples que nunca llegaría a utilizar; una amenaza de guerra hizo que el metal reservado para la estatua fuera destinado a la fabricación de cañones. En 1493, se exhibió en Milán un modelo de arcilla del caballo, que fue aclamado como la obra más bella que jamás se hubiera visto. Al derrotar los franceses a los milaneses en 1499, los arqueros gascones utilizaron el modelo de arcilla para efectuar prácticas de tiro. Los daños causados por las flechas permitieron la entrada de agua en el modelo y, al cabo de algunos años, el caballo quedo totalmente destruido.



Entre los dibujos de diseños e invenciones legados por Leonardo da Vinci los expertos han creído reconocer prototipos y antecedentes de, al menos los siguientes artilugios actuales: El paracaídas, el chaleco salvavidas , la bomba de agua , las aletas para natación, la perforadora de pozos, el barco impulsado por paletas, el carro sin caballos (es decir el automóvil) , la cadena de rodillos, la pistola de vapor, la turbina de agua, una máquina para pulir lentes, las granadas de fragmentación, la ametralladora, el aeroplano, el helicóptero y el submarino. Se dice, incluso que Leonardo inventó también el primer despertador del que se tiene noticia, que consistía en un dispositivo que frotaba los pies del durmiente. Asimismo, se ha comprobado que tuvo nociones o intuiciones respecto a conceptos tan modernos como la fabricación en cadena, los fósiles, la circulación de la sangre, teorías astronómicas no geocéntricas y otras muchas relativas la caída de los cuerpos y a la anatomía. Su poder de observación y su gran habilidad para el dibujo eran tales que sus dibujos de ondas y burbujas en el agua solamente pudieron ser mejorados por la cámara fotográfica. Sin embargo, gran parte de su genio resultó infructuoso. Guardó estas ideas para sí mismo, anotadas en voluminosos cuadernos de notas explicativas escritas de derecha a izquierda, que solo pueden ser leídas en un espejo, hurtando la mayoría de aquellos avances a los ojos de sus contemporáneos. La mayor parte de sus cuadernos permanecieron sin leer publicados hasta bien entrado el siglo XIX , e incluso algunos fueron encontrados y dados a la luz en 1965 en la biblioteca nacional de España de Madrid. De la capacidad y el tesón de Leonardo da Vinci da fe, por ejemplo, el hacho de que, cumplidos ya los sesenta años, sufrió un ataque de parálisis que le inmovilizó el brazo derecho; él no se arrendó por ello y rápidamente aprendió a pintar con la mano izquierda.

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